12 – CARMEN MAMA I

Buscando un bebé

Tenía como 6 meses de casada y sentí que quería tener un bebé. Lo conversamos y estuvimos de acuerdo, así que comenzó la búsqueda. Por suerte al 2º o 3º mes de intento, quedé embarazada. ​​

Desde el primer momento tuve la certeza que era un varón y que se llamaría Gustavo. Era tal la seguridad que tenía (en aquél momento no se sabía el sexo hasta que nacía), que la familia se empezó a alarmar porque  ¿y si era una nena? Empezaron todos a decirme que querían una nena y yo les respondía que lo sentía mucho, pero que era un varón y que se llamaría Gustavo. El vientre empezó a crecer y crecer, al punto que tenía la sensación de que mi barriga llegaba media hora antes que yo (jaja).

Al 5º mes, comencé la gimnasia para el parto sin dolor, como se le llamaba, que consistía fundamentalmente en aprender a respirar para dominar el dolor de las contracciones y gimnasia para fortalecer los músculos que intervenían en el embarazo.

Gustavito fue un niño muy esperado. Le hice todo el ajuar. Me dediqué a tejer y bordar para mi bebé. Al 7º mes de embarazo, tuve un pequeño problema y me mandaron hacer quietud.

Finalmente, el 21 de diciembre de 1966, nació Gustavo Walter. Fue un bebé muy amado. La abuela Esmeralda iba a casa todas las tardes mientras yo iba a trabajar y le dió todas las mañas habidas y por haber, aunque yo le pedía que no lo malcriara. Bueno, así somos las abuelas!!!

El tiempo fue pasando y yo iba aprendiendo el oficio de mamá. Lamentablemente no había tenido una buena maestra y cometía muchos errores.

El primer cumpleaños se lo festejé en el apartamento y para eso, habilitamos la terraza y el apartamento de al lado. Como le trastoqué sus horarios, estuvo enojado y muy contrariado, así que después que apagó la velita, lo acosté en el apartamento de al lado, donde le había llevado la cuna. Cristina dejó la puerta abierta y desfilábamos todos pendientes por si se despertaba, pero no se despertó ni cuando lo trajimos con todo y cuna de vuelta, hasta el otro día.

Cuando apenas tenía 2 años, comenzamos a ir al centro de compras y la rematábamos en alguna confitería donde nos tomábamos algún refresco y nos comíamos algo rico. Mientras otros niños prácticamente se subían a las mesas, o sea que eran niños mal educados, Gustavo se comportaba como todo un caballerito, sentado en la mesa, comiendo y bebiendo tranquilo.

Una vez fui a una tienda muy grande y mientras yo elegía lo que iba a comprar, las empleadas le conversaban y le dieron un juguete. Cuando nos íbamos, le dije que dejara el juguete y me armó un berrinche de tirarse al suelo y todo. Para calmarlo, le compré el juguete, un avioncito que hacía un “traca-traca” al rodar y que lo llevaba con una cuerdita. Iba feliz por 18 de Julio con su juguete. Cuando llegamos a casa, le expliqué que no siempre mamá tenía dinero y que no siempre le podía comprar lo que él quería. Lo entendió de inmediato porque era un niño muy inteligente y de ahí en más, cuando subía algún vendedor de golosinas al autobús, siempre me preguntaba: “mamá, tenés plata?”.

Gustavo tenía un amiguito que vivía al lado de la casa de los abuelos y se llamaba Miguelito. Este niño tenía una enfermedad y se iba a morir muy pronto. Miguel y Gustavo se querían muchísimo. Cuando Miguelito falleció, le tuve que explicar el sentido de la muerte. Hacía unos días habíamos ido al cine a ver Bambi. Aproveché esa película para explicarle que al igual que la mamá de Bambi, Miguelito se había muerto. Recuerdo que lo acababa de sacar del baño y lo estba vistiendo. No me dijo nada y cuando le miro la carita, estaba llorando en silencio. Me había entendido.

Yo le hacía casi toda la ropa y siempre lo tenía como un principito, como acá lo ven.

Vivíamos en un apartamento muy chiquito, así que cuando terminaba de jugar, antes de irse a dormir, juntaba todos los juguetes que había desparramado. Tenía una cama-repisa en el comedor y solía levantarse temprano, porque yo iba a trabajar y él se quedaba con una chica que lo cuidaba. Un domingo, se levantó temprano y se puso a jugar con sus juguetes, haciendo mucho ruido; yo estaba profundamente dormida y me desperté, lo regañé y le dije que si mamá estaba durmiendo, jugara sin hacer ruido. No tuve que decírselo otra vez, incluso muy despacito me cerraba la puerta para no despertarme.

Su cuarto cumpleaños se lo festejé en un club. Recuerdo que fue un día de muchísima calor y lamentablemente, muchos niños no fueron por ese motivo. Era tanto el calor que no daba ganas de vestirse para salir. Igual estuvo muy lindo y jugaron hasta cansarse. Al final se le veía la carita de cansado, no tanto por lo que habían jugado, sino por el calor tan insoportable.

Aquí lo ven con su abuela Esmeralda, la mamá de Walter.

Yo era muy exigente con mi hijo. Por un lado sentía mucho amor, pero por otro, le exigia buen comportamiento. Cuando hacía un alto en las tareas y me sentaba un rato a descansar, Gustavo dejaba lo que estaba haciendo, se subía sobre mi y me daba besos. Siempre fue un niño muy dulce. Si me invitaba alguna amiga a su casa, siempre me pedían que lo llevara. En la escuela donde yo trabajaba, se iba a algún taller y aparecía en la secretaria con tizas de colores que le habían dado en la clase. En un par de ocasiones que no se había portado bien, yo lo castigué diciéndole que me iba a pasear sola, ya que a él le encantaba salir a pasear conmigo, entonces me vestía, salía y me iba al apartamento de al lado. Como las terrazas se comunicaban, yo pasaba a mi terraza y lo vigilaba para ver qué hacía. Invariablemente, bajaba su camita y se acostaba. Cuando yo regresaba siempre lo encontraba dormido, entonces lo despertaba porque no era hora de dormir y conversábamos sobre lo que había pasado. No fue tarea fácil, ya que desde que muy chiquito, tuve que enfrentar todo sola porque me estaba divorciando. Había veces que sentía que no podía con todo yo sola.

 

2 pensamientos en “12 – CARMEN MAMA I

  1. Bellísimo la forma en lo que describis… una hermosa historia real.. la mama muy feliz por cierto. Guatavito un niño hermoso se nota el cuidado y amor en que esta siento tratado.. para vos amiga joven y elegante. bs

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