27 – Mi presentación en un concurso

En enero de 2014 Europamundo organizó un concurso de relatos de viaje. Luego de pensarlo, me presenté y qué les parece que gané el concurso. El tema de mi relato fue el tour de Península Ibérica que había hecho en 2013. El premio fue un circuito de 10 días con todo pago. Para esa ocasión elegí el siguiente recorrido: París, Reims, Heidelbert, Frankfurt, Nuremberg, Praga, Munich, Innsbruck, Venecia, Lugano, Lucerna, Zurich, Berna y finalmente regreso a París, o sea de Paris a Paris.

Aquí va el relato:

Relato GANADOR de nuestro 1er. CONCURSO DE RELATOS

CIRCUITO: Península Ibérica – Carmen Altesor

Siempre estamos escuchando comentarios sobre tal o cual lugar, pero cuando estamos en ellos, la sensación puede ser diferente a lo escuchado, porque entran a jugar otros sentidos, no solo la vista, algo desde muy dentro que nos puede hacer quedar sin aire, sin aliento; se sienten las lágrimas pugnar por salir, el corazón palpita como caballo desbocado y uno quisiera tener más de dos ojos para poder abarcar todo eso que tenemos delante y que nos ha paralizado de emoción.  Esto fue lo que me sucedió en el tour Península Ibérica que hice en octubre pasado con Europamundo.Llegué a Madrid unos días antes del tour porque quería conocer esa ciudad, así que el 25 de octubre estaba desembarcando en el aeropuerto de Barajas, el que me impactó por su tamaño ¡¡¡Es enooorme!!!

Salimos de Madrid con más calor de lo que debería haber a finales de octubre pero con la ilusión prendida en el alma. Ya me había enamorado de Madrid, la había caminado hasta donde las piernas (y el metro) me quisieron llevar; su Gran Via, sus hermosísimas plazas (Cibeles, Neptuno,etc.), su plaza Mayor, su mercado dominical del Rastro (que lo comparé inmediatamente con nuestra Feria de Tristán Narvaja, en Montevideo), su fabuloso Museo del Prado donde se me cayó alguna lágrima de emoción parada frente a Las Meninas de Velazquez y así podría seguir indefinidamente con loas para una ciudad que no duerme.

Era el 28 de octubre y comenzamos nuestro tour hacia el sur. A mediodía llegamos a Granada y allí fue la primera experiencia de admirar con los otros sentidos: la Alhambra. Fue un viaje al pasado, donde estuve compartiendo aquellos lugares con los moros. A medida que el guía iba explicando, mi mente los iba materializando y allí estaban, cual fantasmas, compartiendo los mismos sitios que nosotros.

Al día siguiente llegamos a Sevilla y si Madrid me había enamorado, Sevilla me robó el corazón. Al entrar a la Catedral fue tan grande la emoción, que sentí como que el piso desaparecía de debajo de mis pies, a la vez que se me cortaba el aire. Estaba dentro de la Catedral de Sevilla!! Todo lo que veía era de una maravilla tal, que no encontré palabras para expresarlo. No me alcanzaban los dos ojos de mi cara para admirar toda la belleza que me rodeaba. No pude menos que darle gracias a Dios por aquella experiencia, por haberme permitido conocer aquella maravilla. La fabulosa Plaza España y la Giralda desde la cual pude admirar la ciudad también fueron motivos de una gran emoción.

De allí, siguiendo en nuestro “viaje al pasado” comenzado en la Alhambra, nos fuimos al Monasterio de la Rábida y la visita a las carabelas, donde pude darle algunas ideas a un Colón no muy sociable, ya que ni siquiera me contestó.

Finalmente comenzamos a remontar hacia el norte pero esta vez en tierras portuguesas y llegamos a Lisboa con su parque Eduardo VII, barrio de la Estrella con su basílica, su Castillo de San Jorge donde tuve que tomar una especie de tranvía para llegar a la cima. La vista de Lisboa desde el castillo es imperdible.

Fátima, hermoso lugar donde se rinde culto a tres pastorcitos, donde se respira un ambiente de mucha calma y de mucha paz y llegamos a Oporto, una ciudad hermosa, más aún, yo diría una ciudad mágica, que me subyugó, a pesar de la lluvia que caía inclemente, con sus calles empedradas, con su arquitectura, con su librería-café donde se gestó el primer libro de la saga de Harry Potter y el Duero majestuoso ya en su desembocadura en el Atlántico, luego de recorrer tierras españolas desde su nacimiento  a 2160 metros sobre el nivel del mar en Duruelo de la Sierra, Soria.

El Santuario del Bon Jesus con la subida en el funicular más antiguo del mundo y la vista que se tiene desde arriba, me dió la fuerza para bajar caminando y disfrutar de todo lo que me rodeaba. En esas escaleras, y fuentes de cada descanso se leía la historia de varios siglos atrás.

Cruzamos finalmente la frontera y volvimos a pisar suelo español, en la región de Galicia, con sus rías gallegas, su verde intenso y su ambiente cargado de humedad. En Cambados tuvimos una “clase” de cómo se cultivan algunos moluscos, como los mejillones, a bordo de un barco, donde además degustamos un exquisito vino blanco y mejillones y la rematamos echándonos a la pista y bailando a un divertido ritmo caribeño.

Santiago de Compostela, con sus calles medievales, punto de encuentro de peregrinos, siguiendo por Lugo, León, Oviedo, llegamos a Santillana del Mar para visitar la réplica de las cuevas de Altamira, con sus pinturas rupestres. En todas estas ciudades vemos los vestigios del pasaje de los peregrinos que han hecho, hacen y harán el Camino de Santiago

Los paisajes van cambiando según vamos avanzando y es así como hemos visto las diferentes economías, según sus plantíos. Hemos pasado por paisajes muy verdes y zonas muy áridas; por grandes valles y enormes montañas. Imposible no tratar de abarcar todo lo que se nos ofrece a nuestros ojos, porque todo tiene su encanto, desde la silueta negra del toro hasta las grandes extensiones de olivos; desde los molinos de viento de La Mancha hasta la enorme cantidad de blancos invernáculos.

Imposible describir lo que sentí frente a la Sagrada Familia de Gaudi en Barcelona, sentimiento muy diferente del que tuve en la Ciudad de las Ciencias y las Artes en Valencia, porque la primera viene cargada de historia, representa a un hombre que fue todo un hito en la arquitectura catalana-española y la segunda es muy “finales del siglo XX”, nueva, aún sin historia. Dos lugares dignos de ver, de admirar y sin embargo dos lugares completamente diferentes.

Otra ciudad que me impactó fue Bilbao. Al igual que Oporto en Portugal, la sentí una ciudad mágica. Su arquitectura, sus avenidas y plazas, su rio Nervión con su rambla y su maravilloso museo Guggenheim, por mencionar algunos lugares. Una ciudad a la que volvería sin dudarlo.

Tomé muchísimas fotos a lo largo del tour, lo que me ha permitido volver a hacer ese viaje muchas veces, volver a emocionarme y volver a disfrutar.

Conocí gente muy linda con quienes he seguido en contacto luego de finalizado el viaje y tengo los mejores recuerdos sobre todo para uno de los choferes y una de las guias, dos personas muy especiales y maravillosas, a quienes les estoy muy agradecida por su calidez, y su profesionalismo.

Regresé a Uruguay renovada, con la mente llena de las imágenes que acababa de vivir y el corazón henchido de felicidad por el sueño cumplido. Gracias Europamundo por haber puesto a mi disposición esa perfecta organización sin fisuras, para que haya podido disfrutar confiadamente y sin preocupaciones de este hermoso viaje.

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